El punto de partida de toda red informática es la elaboración del proyecto y la planificación de su desarrollo.
Las necesidades presentes y futuras, acaban por determinar el alcance del proyecto. Empezaremos por saber el número de usuarios, sus necesidades, los servicios que proporcionará la red y el uso que se hará desde dentro y desde fuera. Todo eso nos llevará a determinar cuántos puntos de red, su naturaleza y posicionamiento, el número de servidores, las licencias de sistemas operativos de servidor y para cuántos usuarios, el hardware de comunicaciones, el software de los equipos de sobremesa, las impresoras, etc.
Con todas estas especificaciones se elabora un proyecto valorado que se discute con el cliente para acabar de dimensionar que más se acerca a sus necesidades y presupuesto.
Por último, cuando el proyecto se acepta, empieza la instalación.